El Estado de derecho necesita del apoyo de la sociedad para ser efectivo. En otras palabras, necesita de una cultura de la legalidad. La formación en cultura de la legalidad busca desarrollar este apoyo. Este enfoque único enseña a los estudiantes los principios básicos del Estado de derecho y su importancia para poder obtener justicia y mejorar la calidad de vida. Se especializa en proporcionar a los estudiantes las habilidades concretas de cómo utilizar el Estado de derecho en su vida cotidiana. Estas habilidades son desarrolladas por medio de diversas técnicas pedagógicas interactivas enfocadas en el razonamiento moral y legal y en el pensamiento crítico. Asimismo la formación en la cultura de la legalidad ayuda a que los estudiantes desarrollen actitudes que apoyen el Estado de derecho. Por último, los estudiantes llegan a creer y confirmar que el Estado de derecho ofrece una mejor calidad de vida para ellos y para su comunidad y por ende conducen su vida de acuerdo al mismo. Esto es importante porque las democracias necesitan del Estado de derecho para ser equitativas y justas.
Al enfocarse en el Estado de derecho y en el papel que puede tener la sociedad en mantenerlo, la formación en cultura de la legalidad sirve de base para los programas educativos de democracia y civismo. Estos programas educativos complementan a la cultura de la legalidad al enseñar conceptos importantes como el proceso democrático, la importancia de la Constitución Mexicana, el Sistema Político de México y la responsabilidad ciudadana de votar y participar en el gobierno. Todos los campos son importantes para formar ciudadanos responsables.
En palabras del antiguo subsecretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Dr. Pino Arlacchi:
“Casi todo alumno sabe lo que es la democracia, sin embargo, pocas personas entienden el verdadero significado del Estado de derecho. Sin el Estado de derecho las democracias también pueden ser injustas. La historia reciente está llena de ejemplos de grupos étnicos, políticos o religiosos bien consolidados con mayorías automáticas gobernando sobre las minorías por décadas, sin tomar en cuenta sus derechos. Es el Estado de derecho, y no la democracia basada en la mayoría, el que protege al grupo más débil y a los miembros individuales de la sociedad contra las vicisitudes de la vida política.”