De acuerdo con la Encuesta Fraude en México 2010, elaborada por la Consultora KPMG, durante los últimos años, el sector empresarial ha padecido las consecuencias de la actual crisis económica mundial, misma que comenzó a finales de 2008. El limitado acceso a créditos, pérdida de competitividad e incremento en los costos de producción, “ha orillado a que las empresas implanten planes de acción anticrisis, cuyos resultados aún son inciertos”.
De igual forma, menciona que dichos planes ocasionan que las empresas opten por reducir gastos, mismos que pueden “acarrear graves consecuencias si la reducción no se realiza de manera ordenada”, como puede ser el riesgo de que parte de la reducción de costos “se realice en detrimento de los mecanismos de control interno”. Esta situación“reduce la capacidad de las empresas de prevenir y detectar irregularidades que eventualmente se conviertan en fraudes”.
Por último, la encuesta señala que, “la vulnerabilidad de las empresas a sufrir un fraude en épocas de crisis está relacionada con el debilitamiento de sus mecanismos de control”, entre los que destaca “la cancelación de programas de capacitación y entrenamiento en materia de ética en los negocios”. Una de las medidas que al final del día pueden resultar perjudiciales para las empresas.
Contar con una Cultura de la Legalidad al interior de la organización, impacta positivamente al consolidar la lealtad y el compromiso de los colaboradores, mejorar el clima laboral y favorecer la retención del personal, incrementar los niveles de desempeño al propiciar las buenas prácticas a todos los niveles, prevenir comportamientos ilegales y contar con una organización transparente y eficiente que genere confianza en el personal, clientes y proveedores.
“Una empresa que respeta la ley y promueve la legalidad con reglas y normas organizacionales claras, tendrá empleados y empleadas que se sentirán más seguros de su situación laboral, más orgullosos y comprometidos”.
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